Tres orejas cortó David Galván ante los novillos de Miguelín en el Festival de Cortes de la Frontera.

Con un lleno en los tendidos, Galván recibió a la verónica al primero de la tarde, al que toreó con gusto y temple desde los primeros tercios. El diestro gaditano entendió a la perfección al de Miguelín, firmando una faena a más en la que destacó especialmente con la mano izquierda. Naturales cadenciosos, de gran profundidad, gusto y temple, que conectaron con los tendidos. Cerró la faena por ajustadas manoletinas y una buena estocada. Dos orejas.

Al cuarto lo recibió con una larga cambiada de rodillas, seguida de un ramillete de chicuelinas rematadas con una revolera mirando al tendido. Brindó el novillo a Curro Antonio, nieto de Miguelín, que se encontraba presente junto a su familia en el tendido.

Galván volvió a formar un auténtico lío con el segundo de su lote. Inspirado, el diestro firmó de nuevo una gran obra al natural, toreando con mucho temple, profundidad y personalidad. Las poncinas pusieron el broche a una faena de gran calado en los tendidos, antes de cerrar por ayudados.

La anécdota llegó en el momento de la suerte suprema, cuando al entrar a matar clavó el estoque en la divisa, teniendo que volver a entrar de nuevo. Y para continuar con la anécdota, tras la petición mayoritaria de las dos orejas, el presidente sacó los dos pañuelos, aunque finalmente solo permitió a Galván pasear una oreja.

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